Museo de Historia y Arte Contemporáneo Palacio de los Gurza
En pleno Centro Histórico de Durango se encuentra una elegante casona que ha sido testigo de diferentes etapas de la historia de la ciudad. Fue residencia de una prominente familia duranguense, recibió entre sus muros a Francisco I. Madero, durante décadas estuvo vinculada con el periodismo local y actualmente alberga uno de los espacios culturales más interesantes de la capital: el Museo de Historia y Arte Contemporáneo Palacio de los Gurza.
Conocido también simplemente como Palacio de los Gurza o Museo Gurza, este recinto reúne historia, arquitectura y arte en un mismo lugar. Su atractivo no se limita a las exposiciones: el propio edificio forma parte de la experiencia.
Sus muros permiten recorrer más de un siglo de transformaciones de Durango y descubrir cómo una antigua residencia familiar terminó convertida en un espacio abierto a la cultura.
De antigua casona a residencia de la familia Gurza
La historia del inmueble comenzó mucho antes de su etapa como museo.
Existen referencias de una construcción anterior en este sitio que hacia finales del siglo XVIII era descrita como una antigua casa de adobe. A mediados del siglo XIX la propiedad pasó a manos de los hermanos Luis y Antonio Gurza, pertenecientes a una familia de comerciantes y empresarios agrícolas.
Con el paso del tiempo, el inmueble fue transformándose hasta adquirir el aspecto de una elegante residencia acorde con los gustos arquitectónicos de finales del siglo XIX y principios del XX.
Antonio Gurza López estuvo particularmente relacionado con la propiedad, que se convirtió en residencia de la familia y comenzó a adquirir las características arquitectónicas que todavía hoy distinguen al edificio.
Una arquitectura inconfundible
Uno de los grandes atractivos del Palacio de los Gurza es precisamente su arquitectura.
La Secretaría de Cultura lo describe como una casona de estilo afrancesado, de corte neoclásico y construida con cantera de Durango. Su diseño refleja la influencia europea que se hizo presente en numerosas residencias mexicanas durante el Porfiriato.
La fachada combina muros de color rojizo con elementos de cantera, balcones de herrería y altos ventanales. Sin embargo, uno de sus rasgos más reconocibles es la gran terraza abierta ubicada en la esquina superior del edificio, sostenida visualmente por la sección de cantera que marca el encuentro de las dos fachadas.
En el interior, corredores, arcos, columnas, patios y antiguas habitaciones recuerdan que antes de convertirse en museo éste fue un espacio residencial.
La adaptación de la casona permitió transformar varias de sus habitaciones en salas de exposición sin eliminar por completo el carácter histórico del inmueble.
Por ello, recorrer el Palacio de los Gurza significa realizar dos visitas al mismo tiempo: conocer las exposiciones que alberga y descubrir uno de los ejemplos más interesantes de arquitectura residencial histórica que se conservan en el centro de Durango.
Francisco I. Madero y el Palacio de los Gurza
Uno de los episodios más interesantes de la historia del inmueble es su relación con Francisco I. Madero, personaje fundamental en el inicio de la Revolución Mexicana.
La familia Gurza mantenía vínculos familiares con Madero y, de acuerdo con información histórica del Sistema de Información Cultural de la Secretaría de Cultura, durante sus visitas a Durango Madero llegó a hospedarse en esta residencia.
Pero su estancia en la casa no fue únicamente de carácter familiar.
Las fuentes oficiales señalan que fue en este inmueble donde Madero organizó el Partido Antirreeleccionista de Durango, como parte del movimiento político que buscaba participar en las elecciones presidenciales de 1910 y terminar con la prolongada permanencia de Porfirio Díaz en el poder.
La casa quedó así relacionada con uno de los movimientos políticos que antecedieron al estallido de la Revolución Mexicana.
Detrás de la elegante fachada del Palacio de los Gurza se conserva, por lo tanto, un pequeño pero significativo capítulo de la historia nacional.
El final de la residencia de los Gurza
Los profundos cambios políticos y sociales experimentados por México durante las primeras décadas del siglo XX también modificaron la historia de la propiedad.
La familia Gurza terminó trasladándose a la Ciudad de México y la residencia dejó paulatinamente de cumplir su función original.
De acuerdo con el Sistema de Información Cultural, la propiedad habría quedado bajo el cuidado de Miguel Gurza, sobrino de Antonio Gurza, hasta ser desocupada en 1938.
Pocos años después comenzaría una etapa completamente diferente que vincularía al inmueble con otra parte importante de la historia duranguense: el periodismo.
El Palacio de los Gurza se convierte en la casa de El Sol de Durango
En 1947, el inmueble fue vendido al empresario periodístico José García Valseca, quien lo destinó a albergar instalaciones relacionadas con el periódico El Sol de Durango.
La antigua residencia comenzó entonces una transformación radical.
Los espacios que alguna vez estuvieron dedicados a la vida cotidiana de una familia se convirtieron en oficinas, talleres y áreas vinculadas con la producción periodística.
Durante décadas, periodistas, fotógrafos, editores, trabajadores de talleres y numerosos personajes de la vida pública duranguense cruzaron sus puertas.
En 1981, el inmueble pasó a manos de la Organización Editorial Mexicana (OEM) y continuó estrechamente relacionado con El Sol de Durango.
Esta prolongada etapa periodística dejó otra huella en la historia del edificio y constituye un interesante contraste con su función actual.
De periódico a patrimonio cultural de Durango
Después de décadas dedicadas al periodismo, el edificio experimentaría otra gran transformación.
El inmueble fue donado al Gobierno del Estado de Durango por Mario Vázquez Raña, entonces presidente de la Organización Editorial Mexicana.
La donación permitió recuperar la histórica casona para otorgarle una nueva vocación pública y cultural.
Después de los trabajos de restauración y adaptación necesarios, en septiembre de 2010 abrió sus puertas como Museo de Historia y Arte Contemporáneo Palacio de los Gurza.
Comenzaba así una tercera gran etapa en la vida del inmueble.
Primero residencia.
Después sede periodística.
Finalmente, museo.
Desde entonces, las antiguas habitaciones, corredores y patios reciben exposiciones, artistas, estudiantes, visitantes locales y turistas interesados en conocer diferentes expresiones del arte y la historia.
¿Qué puedes encontrar en el Museo Palacio de los Gurza?
Una característica importante del Palacio de los Gurza es que no se limita a una sola temática.
Su vocación combina historia, arte y actividades culturales, mientras que varias de sus salas están destinadas a exposiciones temporales.
Esto significa que el contenido que encuentra el visitante puede cambiar a lo largo del año y que regresar al museo después de algún tiempo puede ofrecer una experiencia diferente.
Por sus espacios han pasado exposiciones de pintura, fotografía, gráfica, escultura y otras manifestaciones artísticas, incluyendo obra de creadores duranguenses y artistas provenientes de otros lugares de México y del extranjero.
Además de las exposiciones, el recinto desarrolla actividades como talleres, visitas guiadas y eventos culturales.
El Palacio de los Gurza funciona así como un espacio vivo: conserva parte del pasado de Durango, pero al mismo tiempo sirve como escenario para la creación artística contemporánea.
Un espacio para los artistas duranguenses
Una de las funciones importantes del museo ha sido ofrecer un espacio para la difusión del trabajo de artistas de Durango.
Sus salas permiten presentar la obra de creadores locales junto con propuestas procedentes de otras regiones, favoreciendo el encuentro entre distintas generaciones y corrientes artísticas.
Esto produce un contraste particularmente atractivo: manifestaciones artísticas contemporáneas presentadas dentro de una casona histórica.
El Palacio de los Gurza no es, por lo tanto, únicamente un edificio destinado a conservar el pasado. También forma parte de la actividad cultural actual de Durango.

El patio interior es uno de los espacios arquitectónicos que conserva el carácter histórico del Palacio de los Gurza. Recreación visual basada en referencias del inmueble.
El Museo de Numismática
Uno de los espacios más interesantes vinculados al Palacio de los Gurza es el dedicado a la numismática, disciplina que estudia las monedas, billetes y otros objetos relacionados con el dinero y su historia.
Puede parecer un tema especializado, pero observar una moneda que circuló hace cien, doscientos o incluso varios cientos de años ofrece una manera diferente de acercarse a la historia.
De acuerdo con información difundida por el Gobierno del Estado de Durango, la colección ha incluido 194 monedas originales que abarcan desde el siglo XVI hasta el siglo XX, además de billetes del antiguo Banco de Durango, bilimbiques de la época revolucionaria, documentos, libros antiguos, máquinas calculadoras y cajas fuertes.
A través de estas piezas es posible observar diferentes momentos de la historia mexicana: el Virreinato, la Independencia, los primeros gobiernos republicanos, la Reforma, el Segundo Imperio, el Porfiriato y la Revolución Mexicana.
Cada moneda es, en cierta forma, un pequeño documento histórico.
Durango también tuvo Casa de Moneda
La numismática tiene una relevancia especial para Durango porque la ciudad contó con una importante tradición en la acuñación de moneda.
Durante la Guerra de Independencia se estableció en Durango la Casa Provisional de Moneda de la Nueva Vizcaya, que comenzó sus actividades en 1811.
La producción monetaria continuó posteriormente durante diferentes etapas de la historia nacional, convirtiendo a Durango en una de las ciudades mexicanas vinculadas directamente con la fabricación de moneda.
Por ello, esta colección permite hablar no solamente de la historia económica de México, sino también del papel que Durango desempeñó en determinados periodos de la historia del país.
El célebre peso “Muera Huerta”
Entre las historias numismáticas relacionadas con Durango destaca una de las monedas más peculiares de la Revolución Mexicana: el famoso peso “Muera Huerta”.
Esta moneda revolucionaria fue acuñada en Cuencamé, Durango, y llevaba grabada una frase abiertamente dirigida contra el entonces presidente Victoriano Huerta.
Más allá de su valor monetario, la pieza constituye un extraordinario ejemplo de cómo el dinero también podía convertirse en instrumento de propaganda política y desafío al poder durante la Revolución.
Es una de esas historias que demuestran que detrás de una pequeña moneda puede esconderse todo un episodio de la historia de México.
Un museo que puede ser diferente en cada visita
Las exposiciones temporales constituyen una parte importante de la actividad del Palacio de los Gurza.
Pintura, fotografía, gráfica y otras expresiones artísticas ocupan periódicamente sus salas, por lo que vale la pena consultar la programación cultural antes de acudir.
Una exposición que encuentres hoy probablemente no sea la misma que estará disponible dentro de algunos meses.
Esta característica hace que el museo pueda visitarse más de una vez y resulte especialmente interesante para quienes viven en Durango.
El encanto de recorrer una antigua residencia
Parte de la experiencia del Palacio de los Gurza consiste simplemente en caminar por el inmueble.
Sus corredores, patios, arcos, columnas, habitaciones convertidas en galerías y demás elementos arquitectónicos permiten imaginar las diferentes vidas que ha tenido esta casa.
Primero fue residencia de una familia.
Después estuvo llena del movimiento cotidiano de un periódico.
Actualmente sus espacios reciben exposiciones, actividades culturales y visitantes.
Pocos edificios permiten observar de una manera tan clara cómo una construcción puede cambiar de función a través del tiempo y, al mismo tiempo, conservar buena parte de su identidad.
¿Por qué visitar el Palacio de los Gurza?
Porque difícilmente puede definirse únicamente como un museo de arte o como un museo histórico.
Puedes entrar atraído por una exposición y terminar descubriendo que Francisco I. Madero se hospedó en la casa; acudir interesado en su arquitectura y encontrarte con la historia de las monedas acuñadas en Durango; o simplemente recorrer una antigua residencia y descubrir que durante décadas estuvo ligada a uno de los periódicos más conocidos de la ciudad.
Esa combinación de arquitectura, historia, arte, periodismo y numismática es precisamente lo que hace especial al Palacio de los Gurza.
Y existe otra ventaja: su ubicación permite incorporarlo fácilmente a cualquier recorrido por el Centro Histórico de Durango.
¿Dónde está el Museo Palacio de los Gurza?
El Museo de Historia y Arte Contemporáneo Palacio de los Gurza se encuentra en Negrete 901 Poniente, esquina con Zaragoza, en el Centro Histórico de la ciudad de Durango, Durango.
Su ubicación es excelente para quien está recorriendo el centro de la capital, ya que puede combinarse con una visita a otros museos, templos, plazas, restaurantes y edificios históricos de la zona.
Desde el área de la Plaza de Armas y la Catedral de Durango es posible llegar caminando y continuar desde el museo hacia otros puntos de interés del Centro Histórico.
El edificio es además relativamente sencillo de identificar por su fachada rojiza, sus detalles de cantera, balcones de herrería y la característica terraza abierta situada en la esquina superior de la construcción.
Para quienes llegan en automóvil, hay que considerar que se trata de una zona céntrica y la disponibilidad de estacionamiento en la vía pública depende del día y la hora. También existen estacionamientos públicos en diferentes puntos del centro.
Su ubicación convierte al Palacio de los Gurza en una excelente parada dentro de una ruta cultural a pie por el Centro Histórico de Durango.
Información para visitar el Palacio de los Gurza
Nombre oficial: Museo de Historia y Arte Contemporáneo Palacio de los Gurza
También conocido como: Palacio de los Gurza / Museo Gurza
Dirección: Negrete 901 Poniente, esquina con Zaragoza, Centro Histórico, Durango, Dgo.
Teléfono: 618 811 1720
Administración: Instituto de Cultura del Estado de Durango (ICED)
Horario
El Instituto de Cultura del Estado de Durango publica actualmente el siguiente horario:
Martes a domingo: de 11:00 a 17:00 horas.
Lunes: cerrado.
Los horarios pueden cambiar durante días festivos, periodos vacacionales o debido a actividades especiales, por lo que es recomendable verificar la información vigente antes de realizar la visita.
Costo de entrada
De acuerdo con la información publicada actualmente por el ICED:
Entrada general: $15 pesos.
Estudiantes y grupos escolares: $10 pesos.
Las tarifas están sujetas a cambios.
¿Cuánto tiempo necesitas para conocerlo?
Para realizar un recorrido general puedes considerar aproximadamente 30 a 45 minutos.
Sin embargo, si deseas observar con detenimiento una exposición temporal, conocer la colección numismática y apreciar la arquitectura de la antigua casona, vale la pena disponer de un poco más de tiempo.
Una buena opción es incluir el museo dentro de una mañana o tarde dedicada a caminar por el Centro Histórico.
Palacio de los Gurza: un testigo de la historia de Durango
El Palacio de los Gurza es uno de esos edificios que permiten contar la historia de una ciudad a través de sus transformaciones.
Fue residencia de una importante familia duranguense. Entre sus muros estuvo Francisco I. Madero durante los años que antecedieron a la Revolución Mexicana. Más tarde sus habitaciones se transformaron en espacios dedicados al periodismo y durante décadas estuvieron relacionadas con El Sol de Durango. Finalmente, la histórica casona encontró una nueva vocación como museo y centro cultural.
Hoy, más de un siglo después de la época de la familia Gurza, el edificio continúa lleno de actividad.
Sólo que ahora sus puertas están abiertas para todos.
Si eres de Durango y nunca lo has visitado —o han pasado años desde la última vez que entraste—, el Palacio de los Gurza es una buena oportunidad para redescubrir tu propia ciudad.
Y si visitas Durango por primera vez, vale la pena incluirlo en tu recorrido por el Centro Histórico.
Porque detrás de esa conocida fachada rojiza no solamente hay un museo: hay más de un siglo de historias de Durango esperando ser descubiertas.

