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15 y 16 de septiembre en Durango: tradiciones, fiestas y cómo celebramos la Independencia de México

15 y 16 de Septiembre

15 y 16 de septiembre: así celebramos la Independencia de México, con sabor especial en Durango

Septiembre tiene algo especial en México. Apenas comienza el mes y las calles empiezan a pintarse de verde, blanco y rojo; aparecen las banderas en casas y comercios, regresan los puestos de artículos patrios y, casi sin darnos cuenta, comenzamos a pensar en pozole, tacos, música mexicana y en el inevitable grito de ¡Viva México!

Las celebraciones del 15 y 16 de septiembre son probablemente la fiesta nacional que mejor combina historia, gastronomía, música y convivencia familiar. Y aunque el motivo es el mismo en todo el país —recordar el inicio de la lucha por la Independencia de México—, cada región le pone su propio sabor.

En Durango, por supuesto, no nos quedamos atrás.

Primero aclaremos algo: ¿la Independencia se celebra el 15 o el 16 de septiembre?

La respuesta corta es: los dos días.

Históricamente, el inicio de la lucha por la Independencia ocurrió durante la madrugada del 16 de septiembre de 1810, cuando Miguel Hidalgo y Costilla llamó a levantarse contra el dominio español en Dolores, Guanajuato.

Sin embargo, la tradición mexicana convirtió la noche del 15 de septiembre en la gran fiesta popular. Cerca de las 11 de la noche se realiza la ceremonia del Grito, encabezada a nivel federal por la Presidencia de México desde Palacio Nacional y replicada por gobernadores y presidentes municipales en plazas públicas de todo el país.

El 16 llega la parte más cívica de la celebración, con ceremonias, honores a la Bandera y desfiles cívico-militares.

Dicho de una manera menos solemne: el 15 cenamos, cantamos, gritamos y festejamos; el 16 desfilamos… o vemos el desfile mientras nos recuperamos de la noche anterior.

Una celebración diferente en cada rincón de México

Una de las maravillas de las Fiestas Patrias es que prácticamente todo México celebra al mismo tiempo, pero no necesariamente de la misma manera.

En la Ciudad de México, el Zócalo y Palacio Nacional concentran la atención del país. Miles de personas se reúnen para escuchar el Grito, disfrutar conciertos y observar el espectáculo que acompaña la ceremonia.

En ciudades y capitales estatales se organizan verbenas populares, conciertos, espectáculos culturales y ceremonias encabezadas por los gobernadores.

En municipios pequeños, la celebración puede sentirse todavía más cercana: la plaza principal se convierte en punto de reunión, aparecen los puestos de comida, la música, los bailes y prácticamente todo mundo termina encontrándose con alguien conocido.

Y en muchas comunidades rurales, las fiestas pueden incorporar cabalgatas, bandas, danzas tradicionales, jaripeos, ferias y costumbres propias de cada región.

La fórmula cambia, pero hay ingredientes que parecen universales: banderas, música, comida y un entusiasmo extraordinario por vestir cualquier cosa que tenga los colores verde, blanco y rojo.

¿Y cómo celebramos los mexicanos en casa?

Para muchas familias, el verdadero centro de las Fiestas Patrias no está en una plaza pública, sino alrededor de una mesa.

La noche del 15 es un excelente pretexto para reunir a padres, hijos, abuelos, tíos, primos y amigos.

Y entonces comienza uno de los debates más importantes de la noche:

¿Qué vamos a cenar?

Pozole, enchiladas, tacos, tostadas, tamales, gorditas, sopes, quesadillas, guacamole, carnitas y prácticamente cualquier platillo mexicano tiene permiso para entrar a la fiesta.

También aparecen las aguas frescas, los dulces mexicanos y, entre los adultos, tequila, cerveza y —particularmente en nuestra tierra— un buen mezcal duranguense.

Hay familias que ven el Grito por televisión; otras organizan fiestas temáticas; algunas salen a las plazas públicas y muchas hacen las dos cosas: primero cenan en casa y después salen a celebrar.

Los jóvenes tienen su propia Noche Mexicana

Para los jóvenes, el 15 de septiembre también es una de las noches sociales más importantes del año.

Universidades, restaurantes, bares, antros y grupos de amigos organizan sus propias noches mexicanas. Sombreros, bigotes postizos, vestidos tradicionales, camisas mexicanas y maquillaje tricolor aparecen inevitablemente en fotografías, historias, reels y TikToks.

Porque si algo ha cambiado en las Fiestas Patrias modernas es que ahora existe una ceremonia adicional:

subir la foto de la Noche Mexicana a Instagram.

La celebración evoluciona con cada generación, pero conserva algo esencial: reunirse.

Durango y su tradicional Grito de Independencia

En la ciudad de Durango, el Centro Histórico se convierte cada 15 de septiembre en el corazón de la celebración.

La Plaza IV Centenario, la Plaza de Armas y las calles del primer cuadro de la ciudad concentran tradicionalmente buena parte del ambiente: familias caminando, vendedores, comida mexicana, música y cientos de pequeñas banderas ondeando entre la multitud.

En años recientes, el Grito encabezado por el Gobierno del Estado se ha realizado desde el Museo Francisco Villa, frente a la Plaza IV Centenario.

La celebración de 2025 es un buen ejemplo. Miles de duranguenses se reunieron la noche del 15 de septiembre y, a las 23:00 horas, el gobernador Esteban Villegas encabezó la ceremonia del Grito. Después de los honores a la Bandera y el tradicional “¡Viva México!”, hubo fuegos artificiales y la noche terminó con un concierto de Bronco. ?cite?turn0search0?turn0search3?

La verbena comenzó desde horas antes en el Centro Histórico. Alrededor de la Plaza de Armas se instalaron aproximadamente 300 puestos con tacos, gorditas, elotes, tamales, enchiladas, aguas frescas, postres y artículos patrios. ?cite?turn0search9?

Es decir: uno puede acudir con la intención de escuchar el Grito y regresar a casa después de haber cenado tres veces.

Guadalupe Victoria: Durango tiene una razón adicional para sentirse orgulloso

Hay un detalle que le da a Durango una conexión particularmente importante con la historia de la Independencia.

Guadalupe Victoria, primer presidente de México, nació en Tamazula, Durango, en 1786.

Su verdadero nombre era José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix, pero adoptó el nombre de Guadalupe Victoria durante la lucha insurgente: “Guadalupe”, relacionado con la Virgen de Guadalupe, y “Victoria”, por el triunfo de la causa independentista.

Fue una de las figuras fundamentales de la insurgencia y, después de consumarse la Independencia, se convirtió en el primer presidente de México, ocupando el cargo de 1824 a 1829.

Por eso no es extraño que en las ceremonias del Grito realizadas en Durango su nombre ocupe un lugar especial entre los héroes recordados.

En el Grito de 2025, por ejemplo, la arenga del gobernador incluyó expresamente:

“¡Viva Guadalupe Victoria! ¡Viva Durango!”

Para los duranguenses, la Independencia también tiene un pedacito de historia nacido en casa.

No todo ocurre en la capital

Aunque la ciudad de Durango concentra algunos de los eventos más grandes, las Fiestas Patrias se viven en prácticamente todos los municipios del estado.

Desde Gómez Palacio y Lerdo hasta Santiago Papasquiaro, Canatlán, Pueblo Nuevo, Nombre de Dios, Vicente Guerrero, Guadalupe Victoria, Tamazula y las comunidades más pequeñas, cada ayuntamiento organiza su propia ceremonia.

Y ahí está quizá una de las imágenes más bonitas de esta celebración: mientras en las grandes ciudades miles de personas llenan una plaza, en pequeños poblados de la sierra o las quebradas también hay alguien sosteniendo una bandera, una autoridad pronunciando los nombres de los héroes y una multitud respondiendo:

¡Viva!

La escala puede ser diferente; el significado es el mismo.

Una fiesta que también sabe a Durango

Si México puede presumir una gastronomía extraordinaria, Durango tiene suficientes argumentos para ponerle su propio menú a una Noche Mexicana.

Un festejo duranguense puede incluir gorditas, asado rojo, caldillo durangueño y otros platillos regionales, acompañados —para quien consume bebidas alcohólicas— por uno de los productos más representativos del estado: el mezcal.

Y después viene la música.

Mariachi, banda, norteño, música duranguense, rancheras… y tarde o temprano alguien termina cantando una canción que probablemente no debería intentar cantar.

Pero es 15 de septiembre.

Se permite.

Más que sombreros, comida y fuegos artificiales

Entre toda la fiesta es fácil olvidar el origen de la celebración.

La Independencia de México no ocurrió en una sola noche. Fue un proceso complejo y una guerra que se prolongó durante más de una década, desde el levantamiento iniciado en 1810 hasta la consumación de la Independencia en 1821.

Detrás de los nombres que repetimos cada septiembre hubo personas que arriesgaron y perdieron la vida persiguiendo una idea que en aquella época parecía extraordinariamente difícil: construir una nación independiente.

Por eso las Fiestas Patrias pueden ser divertidas sin perder su significado.

Podemos comer pozole, escuchar música, tomarnos fotografías, reunirnos con los amigos, ir al Grito y disfrutar los fuegos artificiales.

Pero cuando llega ese momento en que miles de personas responden juntas:

¡Viva México!

hay algo que trasciende la fiesta.

Por unos segundos desaparecen edades, profesiones, equipos de futbol, preferencias musicales y diferencias cotidianas.

Somos simplemente mexicanos.

Así que cuando este 15 de septiembre llegue el momento de levantar la voz, tenemos razones de sobra para hacerlo fuerte:

¡Viva la Independencia!

¡Viva Guadalupe Victoria!

¡Viva Durango!

¡Y viva México! ??

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