La sombra blanca en la Casa de Gobierno (Leyendas de Durango)

Sobre la Calle Segunda de la Estampa de Guadalupe que después se llamó Segunda del Camposanto y años después Calle del Coliseo, para denominarse en el siglo XX Calle Bruno Martínez, a finales del siglo XVIII, por el año de 1787 edificio de Don José Joaquín Alcalde, rico español de rancio abolengo.

Una casa con huerta de parras y una gran tienda donde se vendían sedas, porcelanas, y collares de perlas traídas de Filipinas y también fijó su residencia, finca que fue una de las más importantes de la entonces capital de la provincia de Nueva Vizcaya.

Cuando se dijo que se acabaría Durango (Leyendas de Durango)

Corría el año de gracia de 1974, el año aquel en que sucedieron muchas cosas, cuando en el meritito día de la Santa Cruz, Dios guarde la hora, a las tres de la tarde, un tecolote se paro en la iglesia del Señor de la Expiración del Nayar y luego se puso a cantar como si lo hiciera a la luz de la luna en la media noche. La gente se horrorizo por el siniestro presagio y al contemplar el cielo miró que surco el firmamento una parvada de pericos verdes en señal de mal agüero.

El Confesionario que Movió el Diablo

El Confesionario que movió el diablo (Leyendas de Durango)